
En la lucha contra la desertificación, Vietnam obtiene paso a paso resultados duales: prevenir con éxito la degradación de la tierra y generar beneficios económicos a los agricultores.

El Día Mundial del Medio Ambiente de este año (5 de junio) fue lanzado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con el tema “Restauración de tierras, lucha contra la sequía y la desertificación”, con el fin de hacer un llamamiento a los países de todo el mundo a unirse para alcanzar los objetivos de restauración de tierras y desertificación y resistencia a la sequía, frenar el cambio climático, proteger la naturaleza, mejorar los medios de vida y la seguridad alimentaria de miles de millones de personas en todo el mundo.
La degradación de la tierra acelera el cambio climático y reduce la biodiversidad, y contribuye a la sequía, los incendios forestales, la migración involuntaria y la aparición de enfermedades zoonóticas.

Pham Van Dien, rector de la Universidad Nacional Forestal de Vietnam, dijo que la desertificación es la etapa final de la degradación de la tierra. En lo que respecta a las tierras agrícolas, la degradación en el país asiático se divide en cuatro niveles: la tierra en riesgo de degradación (alrededor de 6,7 millones de hectáreas), la que muestra signos de degradación (unas 2,4 millones de hectáreas), la tierra que ya se está degradando (cerca de 1,3 millones de hectáreas) y el área en proceso de degradación que se convierte en un desierto artificial (miles de hectáreas).
La superficie desértica de Vietnam es insignificante, lo que se puede atribuir a la aplicación de medidas fundamentales y estratégicas de protección de la tierra, como la forestación, junto con una agricultura y un uso razonables de la tierra, además del respeto a los derechos y las obligaciones de los usuarios de la tierra.

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural destacó que Vietnam alcanzó logros significativos en la prevención de la desertificación. De la modesta cobertura forestal del 27,8% en 1993, la tasa aumentó al 42% en la actualidad, en comparación con el promedio mundial del 31%.
El sector forestal sigue implementando estrategias, programas y planes para mejorar la calidad de los bosques y el ecosistema mediante la protección de los bosques naturales (10,3 millones de hectáreas) y la plantación de bosques de madera grande (más de 300 mil hectáreas en la actualidad, que deben alcanzar alrededor de un millón de hectáreas para 2030). Estas medidas no sólo ayudan a preservar la naturaleza o mantener y mejorar la fertilidad del suelo, sino que también suministran materiales para el procesamiento y el comercio de productos forestales.




Durante el 2023, el Banco Mundial (BM), por primera vez, pagó 51,5 millones de dólares por los créditos de carbono forestal de Vietnam, una recompensa por los esfuerzos del país para proteger y desarrollar los bosques y combatir la degradación de la tierra en la región centro-norte. Eso convirtió a la nación en la primera en Asia Oriental y el Pacífico en recibir un pago por los resultados de reducción de emisiones del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) del BM.
La prevención y el control de la degradación de la tierra no se limitan al sector forestal, sino que también se ejecutan en la agricultura. El desarrollo de una agricultura ecológica y orgánica es un enfoque adecuado que se está promoviendo y que también refleja una mentalidad económica respetuosa con el medio ambiente.
Pham Van Dien enfatizó que, gracias a esfuerzos incansables, el cultivo de plantas como la pitahaya, la uva, el ajo y la macadamia en zonas áridas y degradadas está generando ganancias para los agricultores. Muchas zonas costeras de la región central se están revitalizando, transformándose de “arena” a “tierra” con el verde interminable de “phil lao” (Casuarina equisetifolia) y “keo la liem” (Acacia crassicarpa) a lo largo de la costa.

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Agricultura en el desierto de Binh Thuan
La provincia de Binh Thuan, situada en la costa sureña de la región central, se caracteriza por un clima cálido y seco, tierras áridas, junto con desertificación de la superficie y salinización en muchos lugares, lo que afecta gravemente la vida y los medios de subsistencia de la población local.
Ante ese hecho, las autoridades locales tomaron medidas para ayudar a los agricultores a adaptarse gradualmente a los impactos adversos de las duras condiciones naturales y el cambio climático. En particular, el modelo de agricultura desértica que aplica tecnología moderna toma forma y obtiene resultados alentadores.
La provincia promueve la agricultura a gran escala relacionada con la conservación, procesamiento y venta en cadenas de valor. Se formaron modelos de coordinación de producción para productos clave y utiliza tecnología de riego por goteo para ahorrar agua.
Con abundantes reservas de tierra y una superficie de agua lo suficientemente grande como para expandir el cultivo, la ganadería y la acuicultura, Binh Thuan impulsa la ganadería industrial y semiindustrial, en paraleo, controla las enfermedades y protege el medio ambiente.




Se ha facilitado la economía agrícola para reverdecer áreas de terrenos baldíos y colinas desnudas, aprovechar áreas no cultivadas y mejorar el entorno ecológico. Varias empresas y propietarios de granjas aplican avances científicos y tecnológicos para desarrollar la ganadería de carne y leche, monitorear la salud animal, detectar y prevenir enfermedades animales y vegetales, y cosechar; además de procesar y preservar productos agrícolas como carne, huevos y leche.
En los últimos años, el sistema de riego local también recibió inversiones, con más de mil 800 kilómetros de canales para esta actividad, Binh Thuan ahora básicamente garantiza un suministro de agua para la siembra.
Además de sus propios esfuerzos, la provincia también pide más inversión en proyectos agrícolas inteligentes y de alta tecnología que apliquen tecnología de riego automatizada y que ahorre agua, medidas biológicas de control de plagas, así como avances tecnológicos para la preservación poscosecha, a fin de construir cadenas de valor alineadas con los estándares internacionales, adaptarse al cambio climático y generar altos valores económicos./.













































