


Hace 80 años, la Revolución de Agosto de 1945 pasó a la historia de la nación como la epopeya más brillante de amor a la patria, de voluntad indomable y del deseo de independencia y libertad del pueblo vietnamita.


El triunfo de la Revolución de Agosto no solo marcó un hito trascendental al poner fin al dominio colonial y feudal, sino que también fue una revolución por el ser humano, por el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Fue una victoria que abrió una nueva etapa: la era de la independencia nacional vinculada al socialismo. Desde entonces, el ser humano se ha convertido en el centro, el objetivo y la fuerza motriz de todo proceso revolucionario y de la estrategia de desarrollo del país.
La Revolución que liberó al ser humano





Antes de 1945, el pueblo vietnamita vivía en una larga noche de esclavitud, oprimido por el colonialismo francés y el fascismo japonés, al tiempo que sufría las cadenas de un sistema feudal decadente. La gente no tenía derechos: no podían votar ni postularse, carecían de libertad de expresión y de creencias; incluso su derecho a la vida no estaba garantizado. El hambre, el frío, los impuestos excesivos y las constantes represiones se convirtieron en su cruel realidad cotidiana.
En ese contexto, la fundación del Partido Comunista de Vietnam en 1930 y, especialmente, el liderazgo sabio del Presidente Ho Chi Minh, despertaron el espíritu nacional y sentaron las bases para la gran revolución del pueblo vietnamita. El triunfo de la Revolución de Agosto de 1945 fue el resultado inevitable de un largo, meticuloso y completo proceso de preparación; pero, sobre todo, fue el renacimiento de millones de seres humanos que, habiendo sido esclavos, se levantaron para luchar por el destino de la nación y por el control de sus propias vidas.

El 2 de septiembre de 1945, en la histórica Plaza Ba Dinh, el Presidente Ho Chi Minh, en nombre del Gobierno provisional, proclamó solemnemente ante la nación y el mundo:

“Vietnam tiene derecho a ser libre e independiente, y de hecho lo es. Todo el pueblo vietnamita está decidido a emplear su espíritu, fuerza, vida y bienes para defender esa independencia y libertad”.
Presidente Ho Chi Minh
La Declaración de Independencia resonó como una acusación rotunda contra el régimen colonial y feudal y fue una reafirmación de los derechos humanos, el derecho a la vida y el derecho a la felicidad de cada ciudadano vietnamita.
La Revolución por el derecho a la vida y la dignidad humana
Un aspecto destacado de la Revolución de Agosto fue su capacidad para garantizar de manera definitiva el derecho a la vida de las personas. Desde estar al borde de la extinción debido a la hambruna de 1945, que causó la muerte de más de 2 millones de personas, el pueblo vietnamita recuperó su derecho a ser el dueño de su tierra natal, el derecho a existir y a vivir en una sociedad justa y compasiva. La Revolución no solo cambió el destino de la nación, sino que también transformó la suerte de cada individuo.
Bajo el primer sistema democrático republicano del sudeste asiático, por primera vez, los pobladores fue reconocido como “ciudadanos”, gozando de derechos y obligaciones iguales ante la ley. El Presidente Ho Chi Minh afirmó: “Nuestro gobierno es un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. En los primeros días de la independencia, a pesar de las graves dificultades que enfrentaba el país, el gobierno provisional implementó numerosas políticas humanitarias: abolición de los impuestos abusivos, organización de campañas de socorro para los hambrientos, reformas administrativas y la implementación de medidas para aliviar la carga del pueblo.
El incipiente sistema democrático republicano llevó a cabo las primeras elecciones nacionales universales, permitiendo el ejercicio del derecho al voto y la postulación para todos los sectores del pueblo. En particular, el hecho de que las mujeres vietnamitas pudieran votar y postularse desde 1946 representó un avance significativo, mientras que en muchos países del mundo, incluso en Occidente, aún limitaban o no reconocían plenamente este derecho para las féminas en ese entonces.



El 6 de enero de 1946, se celebraron con éxito las primeras elecciones generales a nivel nacional para elegir la Asamblea Nacional de Vietnam, lo que marcó un hito importante en la construcción de un sistema democrático y la reafirmación del poder del pueblo vietnamita. (Foto de archivo: VNA)


La Revolución de Agosto fue, sin lugar a dudas, un gran salto en la historia del desarrollo social de Vietnam, marcando la transición de una sociedad feudal atrasada hacia una sociedad democrática y moderna, y sentando las bases para el Estado de Derecho socialista en Vietnam.
Despertar el deseo de libertad y felicidad en cada ciudadano


El 2 de septiembre de 1945, en la Plaza Ba Dinh, el Presidente Ho Chi Minh leyó la Declaración de Independencia, proclamando el nacimiento de la República Democrática de Vietnam. (Foto de archivo: VNA)
La independencia nacional es una condición previa esencial, pero la libertad y la felicidad son el objetivo final. En la Declaración de Independencia de 1945, el Presidente Ho Chi Minh citó la Declaración de los Derechos Humanos de Estados Unidos y Francia, destacando:
“Todos los hombres son creados en igualdad y dotados por su creador de ciertos derechos inalienables entre los que se encuentran la vida, la libertad y el derecho a la felicidad.”
Esto demuestra que la Revolución de Agosto no solo tenía un carácter nacional, sino que también estaba impregnada con el espíritu humanista y de derechos humanos. Desde esa gran victoria, el concepto de “felicidad” se ha convertido en un objetivo constitucional en cada etapa del desarrollo del país. “Independencia – Libertad – Felicidad” son los tres valores fundamentales que constituyen la base de todas las ideas y acciones de cada ciudadano vietnamita.
A lo largo de los 80 años, desde la resistencia hasta la construcción de la paz, desde la época de la economía planificada hasta la era de la renovación y la integración internacional profunda, el objetivo “por el ser humano” ha sido el hilo conductor que ha guiado las políticas del Partido y del Estado.

El proceso de construcción y perfeccionamiento del sistema legal se ha intensificado, con el enfoque principal en garantizar los derechos e intereses legítimos de la población. La Constitución de 2013 marcó un avance importante en la legislación al incluir por primera vez 36 artículos directamente relacionados con los derechos humanos y ciudadanos. Basado en ello, se han promulgado, enmendado y suplementado varias leyes especializadas, como el Código Civil, el Código Penal, la Ley de la Infancia, la Ley de Igualdad de Género, la Ley de Personas con Discapacidad, entre otras, con el fin de concretar los derechos de manera cada vez más integral, ajustada a la realidad nacional y a los estándares internacionales.
Junto con la mejora legislativa, Vietnam ha logrado resultados positivos en la garantía de los derechos humanos en la práctica. El sistema de bienestar social se ha expandido en alcance y mejorado en calidad. A finales de 2024, el país tenía 95,52 millones de personas inscritas en el seguro de salud, lo que representa el 94,2% de la población; cientos de miles de hogares pobres, hogares cercanos a la pobreza y personas que han contribuido a la revolución han recibido apoyo en cuanto a vivienda. Los indicadores de reducción de la pobreza siguen mostrando resultados notables, especialmente en las áreas de las minorías étnicas y los distritos más pobres.
El Estado también ha prestado especial atención a garantizar los derechos de los grupos vulnerables, como niños, mujeres, personas con discapacidades y personas mayores. La tasa de niños que asisten a la escuela y completan la educación primaria es superior al 98%, y la proporción de mujeres en la Asamblea Nacional de la XV Legislatura alcanzó el 30,26%, el nivel más alto hasta la fecha. Las personas con discapacidades, las personas mayores y las minorías étnicas han recibido diversas políticas de apoyo en salud, educación, empleo y desarrollo de medios de vida, contribuyendo a garantizar la equidad y el progreso social.

Además de los esfuerzos nacionales, Vietnam participa activamente en convenciones internacionales sobre derechos humanos y ha sido miembro del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en dos períodos, 2014-2016 y 2023-2025. A través de esto, la nación indochina no solo reafirma su compromiso con los derechos humanos, sino que también contribuye de manera responsable al esfuerzo de la comunidad internacional para promover los valores universales de libertad, igualdad y dignidad humana.




Ceremonia de despedida del Hospital de Campaña de Nivel 2 número 6 y de la Unidad de Ingeniería número 3 antes de iniciar misiones en las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en Sudán del Sur y la zona de Abyei. (Foto: VNA)
La Revolución de Agosto de 1945 fue un hito brillante en la historia moderna de Vietnam, cuando por primera vez los derechos humanos, los derechos nacionales y la dignidad humana fueron ratificados de manera plena en un país independiente. 80 años después, Vietnam sigue firme en su camino de desarrollo en favor del ser humano, por la felicidad de su pueblo, y por una sociedad democrática, justa, civilizada y progresista./.








Para celebrar el 80.º aniversario de la Revolución de Agosto y el Día Nacional (2 de septiembre), muchos jóvenes eligen el tradicional “ao dai” para posar con la bandera nacional, expresando de forma creativa su orgullo y amor por el país. (Foto: VNA)